En mi anterior historieta te hablaba de lo que ha significado para mí, desde siempre, la docencia.

Entre líneas, te hice una pequeñísima confesión, “Dejé la multinacional, algún día te contaré por qué”. Pues ha llegado el día.

Creo que ya te queda bastante claro, lo que disfruté de mi trabajo, dentro del Equipo de Mejora Continua. Entonces ¿Por qué renunciar a algo que me gustaba tantísimo?.

Te lo voy a separar por puntos, porque la verdad es que fueron varios los motivos.

Ahora sí, ahora no. La inestabilidad dentro de la estabilidad.

cerrando-circulo-inestabilidad

El “proyecto de calidad” que así (más o menos) se denominaba, consumía recursos no facturables. Parte del sueldo de varios Jef@s de Proyecto, y el sueldo completo de otros tantos Analistas Funcionales y Analistas Técnicos (como yo) no provenía de la facturación de ningún proyecto asociado a ninguna cuenta de ningún cliente. Vamos, que éramos una inversión en la mejora de la empresa.

En petit comité, éramos en realidad un gasto, pero claro, eso sonaba “feo” decirlo. ¿Qué ocurría? Cuándo finalizaba una fase de implantación y coincidía que otro proyecto, sí facturable, iba apurado en tiempos ¿Quiénes eran los que se encargaban de moverse de proyecto para apagar fuegos?, efectivamente, el Equipo de Mejora Continua.

No te voy a entrar al detalle de lo que suponía aquello, pero te puedo asegurar que era de todo, menos motivador.

El melón de por qué había retrasos en proyectos si se había implantado un sistema de calidad, ese, lo abrimos otro día.

Victoria, no has evolucionado tecnológicamente

Tres años seguidos escuchando lo mismo y viendo mi sueldo casi congelado. Pero lo del sueldo, si te digo la verdad, era casi lo de menos. Para mí, personalmente, era un tema de dignidad.

L@s responsables de proyecto tenían que cumplimentar una serie de formularios encorsetados para valorar el trabajo, y evolución anual, de cada emplead@ de la compañía. En esos formularios se tenían en cuenta múltiples cuestiones: Habilidades, actitud, implicación, conocimientos y evolución…

Todo ello pensado para emplead@s asignad@s a proyectos facturables donde a cada poco había que cacharrear para sacar adelante el producto y servicio. La posibilidad de pertenecer a un proyecto prácticamente de gestión interna, no estaba contemplada.

Mis evaluaciones y la del resto del equipo eran “de pena” año tras año, y la cara que se te quedaba cuándo prácticamente te daban una palmadita de consuelo en la espalda y te decían: “Sí, te he puesto un cero patatero, pero es que es así. Aunque estamos muy contentos con tu trabajo en las implantaciones en los proyectos y tu implicación en las auditorías internas y en las oficiales”.

Ya, claro, pero el zasca me lo quedo, y mientras mis colegas podían aspirar a comprarse un coche nuevo, yo seguía con el mío que cada vez le quedaba menos vida. En no pocas ocasiones elevé mi queja y mi reivindicación para que se diseñara una carrera profesional específica para el equipo de calidad y las evaluaciones fueran, al menos, coherentes.

Os quieren en México para implantar el modelo

¡Guay!, a viajar, conocer otra cultura, y a disfrutar implementando, haciendo auditorías… Total, seis meses no son nada, y cuándo vuelva, retomamos el proyecto en España, que en nada, tocará subir de nivel, y a ver si de estas, dignificamos la carrera profesional del equipo.

Ja, ja, jaaaa. Dónde dije Digo, digo Diego, tal cual. El primer día, y aún con el jet-lag, me enseñaron el proyecto diseñado en MS Project impreso, con mi asignación para más de dos años ¿¿Cóoomooo?? ¿¿Dos años??. Y lo más gracioso: iba a diseñar diagramas de flujo para la reingeniería de procesos de fiscalidad y coordinar a un equipo de tres personas. No tenía absolutamente nada que ver con mi trabajo aquí en España, salvo la palabra PROCESO, absolutamente nada que ver. Se trataba de una reingeniería para el cliente, previa a la digitalización y automatización de los procedimientos confiscatorios.

Si te soy sincera, era un nuevo reto, y me gustaba…salvo porque el reloj lo miraban a primera hora de la mañana si llegaba un poco más tarde de las 9 y se iba desvaneciendo a lo largo del día y dejaba de existir para salir “cuando se pudiera, porque había que terminar”.

Pero volvíamos a lo mismo, para mí, era una cuestión de dignidad, más que nada.

Marcho, que teño que marchar

Así diría yo hoy por hoy. Y lo dije, a mi forma de aquel entonces. Mi estado anímico, cada vez más mermado, por estar a más de diez mil kilómetros de casa por tiempo indefinido y teniendo que prácticamente “mendigar” unas vacaciones navideñas, más todo lo demás acumulado, superó mi ilusión por mi trabajo.

 Eso, y una oferta que tenía muy buena pinta, en una empresa de reciente creación en Málaga. El proceso de renuncia tras más de cuatro meses en México, me lo ahorro, porque la verdad, ni me apetece recordarlo.

Y así fue cómo, por unos años, tuve que guardar todo lo aprendido en un rincón de mi memoria.

Pero si te digo la verdad, extrapolé el modelo a todas las áreas de mi vida, de mi organización personal, una frikie vamos.

Incluso me planifiqué el estudio de oposiciones (otra historieta pendiente, la de mi renuncia a una plaza), y hasta diseñé mi proyecto de fin de Ciclo Formativo utilizando el Modelo de Calidad.

Y cada vez que he tenido la oportunidad, me he acercado a poner mi granito de arena allá donde “olía” a calendario, planificación, procesos. Enseñando MsProject al equipo técnico de una empresa constructora en pleno boom inmobiliario, y más recientemente, optimizando informes de dirección en otra multinacional (mi segunda experiencia al estilo de la primera, que tampoco salió bien).

Vamos, que la calidad y los procesos de trabajo, al igual que la docencia, me corren por las venas.

Profesión digital y emprendimiento para sacarme una espinita.

¡Ay la vida!, que no sabes por dónde te puede sorprender.

Por todo lo que te acabo de contar, es por lo que yo digo que me estoy sacando una espinita y bien gorda. No era yo consciente de lo onda que la tenía, la verdad, hasta que he pasado por el proceso de definir mi marca personal, mis servicios, mi negocio, MI PARA QUIÉN Y PARA QUÉ.

Pensándolo y reflexionando, no es que esto que estoy viviendo me haya caído del cielo, es que en lo más hondo de mi espíritu inquieto, la cabra tira al monte, y mirando hacia atrás, tenía que sacar lo mejor de mí para ayudarte a ti y disfrutar en el proceso como una niña con zapatos nuevos.

Hoy era el momento adecuado para contártelo. La versión BETA del Programa de Mentorías para implementar mi Modelo de Madurez Virtual está en marcha.

Atrás quedó la incertidumbre de si la adaptación para profesionales independientes, era efectiva o no.

Y aunque no he llegado a mucha gente, para mí es más que suficiente el haber ayudado a varias personas con mi pasada Master Class y haber recibido tan buena valoración.

Y cómo te digo, la versión BETA está en marcha y está disfrutando de ella y de su precio una gran profesional, que en nada va a subirse al escalón de la cuarta fase.

Si tú también quieres mejorar tu negocio digital, te animo a que pidas cita y nos vemos para una sesión de valoración sin compromiso.

Te lo pongo fácil y simple, cómo me gustan a mí las cosas. Te dejo AL FINAL mi Calendly y me despido hasta la próxima historieta.

Y, por supuesto, me encantará saber tu opinión de todo esto que te he contado o cuéntame tu propia experiencia o lo que quieras.

Te deseo unos felices días ZEN mientras vuelvo por aquí.

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