La revolución digital y las profesiones virtuales nos han facilitado la vida. ¿Quién nos lo iba a decir hace tan sólo cinco años?.

Aunque, por otro lado, creo que aún estamos en proceso de adaptación, ¡y lo que nos queda!. Porque además de decidir qué profesional digital queremos ser o necesitamos, vienen las “coletillas” del formato del servicio que ofrecemos o dan. ¿Consultoría, mentoría, formación, coaching? ¿Cuál elegir? ¿En qué se diferencian? ¡¡¡menudo follón!!.

En este artículo, voy a intentar aclararte esos formatos, pero no sin antes explayarme en mi historia personal, si no, no sería mi blog 😉.

Toda una vida, y no me puedo desenganchar

Aún estando estudiando, ya hice mis primeros pinitos como profe montando unas clases particulares de verano para estudiantes de EGB, sí…haz cuentas, aún existía la EGB cuando yo estaba en COU (que aún existía COU también).

Ya a las puertas de convertirme en profesional “junior”, y antes de que cayera en mis manos mi primera oferta laboral importante, fui avanzando en eso de ser profe: Ayudando a mis compis a recuperar en septiembre Metodología de la Programación y prácticas en COBOL, enseñando Windows 3.11 en una tienda/academia de informática, soñando con volver al pueblo y montar mi propia academia…

Miro hacia atrás, y el titulillo de arriba tiene todo el sentido del mundo. Es así, toda una vida siendo una “yonqui” de la enseñanza.

Un quiero y no puedo

Pero claro, yo estaba estudiando un FP, porque después de superar la selectividad, tuve un periodo de inflexión importante.Salón De Clases, Sala De Máquinas, Computadora

Lo de ir a la universidad no estaba dentro de mis posibilidades, siendo realista. Fíjate cuánto, que era más realista que mis propios padres, que me apoyaron en eso de hacer Bachillerato, sin tener consciencia plena de lo que suponía el después de todo aquello.

Así que en un alarde de responsabilidad y estrategia para mudarme a la ciudad de una forma viable y pensando en trabajar lo antes posible, elegí estudiar los dos últimos años de Técnico Especialista en Informática de Gestión en Málaga. Y acerté, porque no se me dio nada mal. Mi expediente desde el primer trimestre hasta mi titulación fue uno de los más brillantes de la promoción, modestia aparte.

Me titulé, y en aquel verano del 97 descubrí, como alumna, los cursos gratuitos de la Junta de Andalucía, los de Formación Profesional Ocupacional.

“Cursillo” de Ofimática (odio la palabra cursillo). Ya el segundo día de asistencia le estaba preguntando al profesor, qué había que hacer para impartir aquellos cursos…vamos, lo tenía claro. Igual que me quedó claro que o era Licenciada o tenía experiencia de al menos tres años en la especialidad. Así, que seguí dejándome llevar por las circunstancias.

Por otro lado, me pilló la transición de la FP a los CFGS. Viendo que ya me quedaba desfasada en conocimientos tecnológicos, me matriculé en  FP3, que le empezamos a llamar, sin haber cumplido los 20.

Curso 97/98, y cuando se acercaba el final del tercer trimestre, yo en mis trece de montar una academia, porque claro, si no podía ser profe oficial ¿por qué no montármelo por mi cuenta?.

“Titulitis” superada

Todo aquello era una quimera, no tenía para invertir un euro. Pero empecé a trabajar en esa multinacional de la que ya os he hablado en artículos anteriores. Para ellos no existía la “titulitis”. Un proceso de selección complicado en la especialidad, una entrevista psicológica para ver si eras lo suficientemente responsable y moldeable por ellos, y ¡a currar!.

A los dos años, me colé en la lista de formadores oficiales de la compañía, enseñando programación en JAVA a equipos que se tenían que “reciclar”. Y además, me asignaron al PROYECTO de mi vida con mayúsculas, porque mira que me dejó marcada la experiencia. En aquel proyecto, hoy por hoy, te puedo decir que era un híbrido entre formadora / mentora / auditora.

Dejé la multinacional, algún día te contaré por qué. Tras un par de intentos de continuar en el sector, al año de dejar de ejercer cómo “chica del equipo calidad”, el síndrome de abstinencia se apoderó de mí, y me acordé de ese “cursillo” de informática. Así que me planté en las oficinas de la Consejería de Empleo de la Junta a indagar los requerimientos para ser profe de esos cursos. Y ¡¡bingo!!, sólo me hizo falta hacer un curso de Formador Ocupacional de cuatrocientos y pico horas, y antes de firmar mi última semana de asistencia, ya estaba de vuelta en el Parque Tecnológico en modo Profe ¡¡¡yujjjuuuu!!!. Titulitis superada.

Me convertí en la mujer más feliz del mundo durante más de dos años, “enganchando” unos contratos con otros, pluriempleada en tres cursos a la vez…hasta que el “monstruito” de la inestabilidad se apoderó de mi.

Del cursillo a un sin fin de posibilidades

No te voy a seguir narrando mi historia profesional, porque está llena de curvas, subidas y bajadas. Eso sí, me jubilaré siendo profe, le llamemos profe mentora, profe consultora, o docente a secas.

Dando un salto en el tiempo, de esta línea en adelante, es cuando viene la miga de este artículo.

Superada la transición de empleada presencial a profesional independiente virtual, me doy cuenta de lo que te contaba en la introducción.

El desconocimiento que existe, en general, de las profesiones digitales en sí en cuanto a la especialidad de cada negocio, y además, el formato del servicio. ¿Cuál elegir?.

Diferencias entre: Mentoría, Consultoría, Coaching y formación

Te lo voy a esquematizar, para que lo tengas a un simple “golpe de vista”.

Aclarados los términos, es cierto que todas mis experiencias, hasta hace nada, fueron como docente de cursos.

Ahora bien, en la gran mayoría de ocasiones, y cuando las circunstancias grupales lo permitían, me convertía en mentora. Era entonces cuando más disfrutaba de mi trabajo.

Conocer las necesidades específicas de mis alumn@s y ayudarles en dar una solución, eso es lo más gratificante de la enseñanza.

Mentora de Negocios Digitales

Cómo siempre estoy pensando en ser feliz, o más bien, en construir mi propia felicidad, ¿Por qué no enfocar mi pasión por la enseñanza en un servicio de Mentoría?.

Mentorías dónde te puedo ayudar a organizar tu negocio, gestionar tu tiempo, planificarte mejor y mejorar día a día, de una forma simple, y coherente contigo y con tus servicios. Además, en ellas también te ayudaré a implementar herramientas digitales en tu día a día, incluso, las preparo para que todo sea más ágil.

¿Qué te parece?

Tienes más info haciendo clic en… Programa de Mentorías “HACIA LA MADUREZ VIRTUAL”

Y con todo este rollazo que te he soltado, ya me siento un poco más cerca de ti. Espero que sea recíproco.

¡¡Hasta la próxima!!

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